jueves, 22 de septiembre de 2016

Vuelvo

En el espacio que queda entre bit y bit, se me quedó olvidada la libreta. Siempre me ocurre y siempre me ocurría, cuando las libretas tenían hojas de verdad y las palabras sonaban al escribirlas, mientras la punta de la pluma rasgaba las fibras del papel, dejando heridas de tinta en forma de versos, o de sueños, o de garabatos.
Se me olvida hacer eternos mis pensamientos o, cuando menos, coger la ilusión de la eternidad que surge en la escritura.
Se me olvida a menudo discurrir por renglones y ajustar mis pensamientos a los párrafos. Simplemente, dejo atrás el ansia de escribir y me escondo. Porque nunca he sido yo de exponerme demasiado. Y cuando lo hago, cuando decido dejar expuestos algunos, pocos pedacitos de mi, siempre acabo por volver a recogerlos y guardarlos en aquellas cajitas de puros que todos teníamos donde asegurar nuestros secretos. Los cierro y me vuelvo a la vida, amortajando esos momentos de debilidad en los que me atreví a pensar que mis palabras pudieran interesar a alguien distinto de mí. Entonces me dedico a vivir. A no dejar huella ni rastro. A ser anónimo y a alejar de mis neuronas cualquier idea que surja y que, en su insistente revoloteo entre mis sinapsis, pretenda ir más allá de la volatilidad de los pensamientos, y busque ser plasmada para independizarse de mí.

Hoy, sin embargo, vuelvo a caer en la presunción, y escribo.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Punto de vista

Sólo cambiando el punto de vista, nos llega el trasluz, aparece el entramado mortal de la araña, nos llega el verde luminoso de la clorofila y se ribetean de luz las hojas carnosas del agave. La perspectiva nos abre la visión y nos revela lo oculto.

¿Dónde está el punto de vista que nos descubre al otro?.

martes, 14 de diciembre de 2010

Volar


Batir de alas.
Aire o plumas, sueños
tras el reflejo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Deporte en estado puro

Viven la ilusión minuto a minuto. No les importa ir perdiendo de 20, de 30 o de 50. Cada vez que cogen el balón, sus sensaciones les hacen vivirlo como si estuvieran empezando de nuevo. Tienen la inocencia y la limpieza de pararse cuando alguno está caído en el suelo, sea del equipo o sea rival. Se equivocan un millón de veces y cuando meten una canasta, la única de su equipo, gritan y corren como si hubieran ganado. Porque realmente han logrado lo que el deporte exige, su superación. Miran a la grada buscando la aprobación, no la adulación. No cobran nada y reparten millones de sonrisas. Luchan. Luchan con todo por lograr un objetivo que saben lejano, pero no desfallecen. Y cuando acaban se les ve siempre sonreir. Esto sí que es deporte en estado puro.

martes, 7 de diciembre de 2010

La laguna de Valleseco

El otoño es una estación olvidada. Nadie habla de ella. Es un tránsito, el paso hacia el invierno. Incluso parece a veces que quisieran quitarla del circuito. Es la hermana pobre de las estaciones. Pero a mí me gusta. Siempre he sido un poco defensor de las minorías y el otoño se encuentra entre ellas. A la primavera la esperan todos, la celebran. Es la estación del color, de las flores, es el dejar atrás el crudo invierno, es la esperanza y el renacimiento, todo junto. A veces, algo presuntuosa, parece que se diera aires de grandeza delante de las otras, como una diosa. El verano es calor, vacaciones, sol, playa, cuerpos desnudos o semidesnudos, lascivia, fiesta,... El invierno es frío, nieve, navidades, regalos, comidas familiares, esquí, montaña... ¿Pero el otoño?. El otoño no tiene adeptos, y los que lo son, parecen raros a los ojos de los demás. Es frío sin serlo, viento, tormentas, es cuando se cambia la hora y se hace de noche pronto... un fastidio. Pero para mí, el otoño es transparencia. Luz, nubes que dibujan el cielo, reflejos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Denuncia de genocidio en el Aaiún


Cuando se acalla a la prensa, se pierden las razones, si es que las hubieran.

lunes, 11 de octubre de 2010

Hiedra

Allí estaba, haciendo del sol el verde,
lagrimeando su ternura
en mil gotas de fría lluvia,
irisando el tiempo
ajeno de los bosques,
perdida, la hiedra, enredada
como el dolor inmenso
de los pajarillos muertos.
Otoño de piel amarilleada,
otoño de ayeres, de nieblas.